Cómo sobrevivir al maratón Guadalupe-Reyes

86

Estamos viviendo el famoso maratón Guadalupe-Reyes. Esa temporada que, en teoría, es para celebrar, convivir y apapacharnos… pero que, si no le medimos el agua a los camotes, puede convertirse en una carrera de excesos que termina pasándonos factura en el cuerpo, la cartera y en nuestro estado de ánimo.

Por eso quise platicar con alguien que sabe leer muy bien estas señales antes de que sea demasiado tarde: la psicóloga Alicia Domínguez de Pedro, mejor conocida como la Doctora Descanso.

Y es que seamos honestos: está época tiene una vibra deliciosa. Luces, posadas, piñatas, cenas, brindis, reencuentros. Todo invita a soltar la rutina. El problema no es disfrutar, el problema es pensar que durante ese tiempo “todo se vale” y que en enero mágicamente todo se arregla. Spoiler: no pasa. El cuerpo cobra, y cobra caro.

Alicia lo explica clarísimo: cuando comemos de más, bebemos de más, dormimos menos y rompemos por completo nuestras rutinas, el sistema nervioso entra en alerta. El estrés se dispara, el sueño se fragmenta, la digestión se vuelve un caos y emocionalmente empezamos a sentirnos irritables, cansados y ansiosos. Y luego viene el clásico “¿por qué me siento así?”, cuando la respuesta está justo en todo lo que nos venimos permitiendo.

Aquí también entran los niños. Dulces sin control, desveladas eternas, refrescos, comidas pesadas… todo eso también les pasa factura. Regular horarios, repartir los dulces poco a poco, cuidar el descanso y equilibrar la alimentación no les quita lo divertido a las fiestas; les quita el berrinche, el cansancio extremo y el caos.

Algo bien importante que tocamos es la presión social. Esa insistencia de “ándale, no pasa nada”, “una más”, “ya en después te cuidas”. Muchas veces no cedemos porque queremos, sino porque no queremos ser el aguafiestas. Pero ojo: muchas personas empujan a otros al exceso porque así se sienten menos culpables de sus propias decisiones. Compartir culpas también es una forma de presión.

Otro punto clave: aprender a decir que no. Diciembre no es competencia olímpica de compromisos sociales. No tenemos que ir a todo, ni quedar bien con todo mundo. Decir “gracias, no puedo” también es autocuidado. Y no, no te hace sangrón ni mala persona; te hace responsable de tu energía, tu tiempo y tu salud mental.

La Doctora Descanso lo resume perfecto: el exceso no se disfruta. Llega un punto en el que el cuerpo deja de gozar y solo sobrevive. Y entonces aparecen la inflamación, el dolor de cabeza, la ansiedad, el insomnio y hasta visitas innecesarias a urgencias. Todo eso se puede evitar si escuchamos un poquito más al cuerpo y un poquito menos al “ándale, no pasa nada”.

El Guadalupe-Reyes no tiene que ser una guerra contra tu bienestar. Se puede celebrar, comer rico, brindar y convivir sin arrastrar consecuencias hasta marzo. Si quieres escuchar lo que nos dijo la Doctora Descanso, dale play al podcast, o entra al sitio web de Colchones Carreiro para más herramientas de bienestar.