Vivimos un poco de la magia de Costa Rica en Valle de Bravo

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No me van a negar que de pronto es mega necesario desconectarse del rush de la ciudad, por eso, mis amigos de Esencial Costa Rica nos hicieron una invitación espectacular para lograrlo. Junto a varios influencers nos llevaron a El Santuario Resort en Valle de Bravo, a descansar y relajarnos al máximo.

Desde que llegamos, nos recibieron como en casa. La bienvenida fue con una limpia de chakras fenomenal, un ritual que nos ayudó a soltar tensiones y conectar con nuestro verdadero ser. Ahí comenzó la magia.

Después disfrutamos de un mocktail refrescante y salimos a caminar por los spots más hermosos del resort hasta llegar a un velero espectacular que nos esperaba para recorrer el lago de Valle de Bravo.

La vista desde el agua, rodeada de montañas y con esa vibra de libertad, fue simplemente inolvidable, además de que me hizo recordar, por supuesto, mi viaje a Costa Rica que se volvió uno de mis lugares favoritos en el mundo, por su naturaleza y tranquilidad.

Hicimos un viaje gastronómico increíble, pues disfrutamos de una delicada crema de elote, seguida de un Casado, platillo típico de Costa Rica lleno de sabor y tradición, para cerrar con un Crème Brûlée de frutas que parecía sacado de un sueño.

Más tarde nos esperaba un taller de meditación guiada, perfecto para reconectar y estar presentes, y al caer la noche, una cena deliciosa: ensalada César, lomo de cerdo en salsa de arándanos con papa gratinada y zanahoria Vichy, para cerrar con un tiramisú de cítricos con crema muselina. Todo un festín.

El segundo día también me hizo reconectar conmigo, pues caminamos varios minutos hasta llegar al Laberinto de El Santuario, un lugar único donde meditamos en medio de la naturaleza, rodeados de silencio y energía pura.

La despedida fue con una sesión de yoga, un cierre perfecto para este fin de semana que nos llenó de calma, alegría y gratitud.

En definitiva, Esencial Costa Rica nos regaló una experiencia espectacular que combina bienestar, naturaleza y sabor. Un recordatorio de que la magia está en darnos un respiro y disfrutar el momento.